Las casas han de construirse lejos de los polígonos
industriales y de las principales rutas de tráfico.
Las casas han de construirse en lugares
espaciosos con amplias zonas verdes.
Los materiales
de construcción han de ser naturales
y no tóxicos.
Las casas han de construirse con materiales
que no contribuyen a la degradación medioambiental en ningún
momento de su ciclo vital: extracción, manufactura, instalación
y uso, ni suponen la explotación de recursos limitados o en peligro.
Los materiales que se utilicen en muros, suelos y techos han
de permitir la difusión
del aire.
Los materiales de construcción han de ser higroscópicos,
esto es pueden absorber y liberar el vapor de agua, para que puedan
moderar la humedad interior.
Los materiales de las superficies interiores han de ser capaces
de filtrar el aire y
neutralizar las sustancias contaminantes que lo acompañan.
Se ha de buscar un equilibrio entre la capacidad de almacenar
calor (masa térmica) y los niveles de aislamiento térmico, con
el fin de proporcionar una temperatura
interior agradable.
Siempre que sea posible se recomienda utilizar calefacción radiante
y energía solar.
Las casas deben estar protegidas
contra los ruidos externos y las vibraciones infrasónicas.
Se ha de hacer un uso máximo de la luz
natural y de los colores en el interior.
Se han de minimizar
los campos electromagnéticos , a la vez que se mantienen
los campos magnéticos y eléctricos naturales.